Editoriales

«MURO SIGUE PRESENTE EN EL IMAGINARIO DE EE.UU.»

Desde la época del ex presidente demócrata Bill Clinton, la idea de la construcción del muro fronterizo entre México y EE.UU. es un atractivo político en el imaginario de la ciudadanía norteamericana, sea de preferencia republicana o demócrata.

Recordando que precisamente Clinton fue el mayor impulsor de dicho muro con la idea de ser la forma más práctica de contener las crecientes oleadas y éxodos de migrantes, sean estos mexicanos, centroamericanos o de otros países.

Así con mayor o menor participación, los distintos presidentes desde Ronald Reagan, George Bush padre, Clinton, Bush Jr, Barak Obama, Donald Trump, y ahora, Joe Biden.

No obstante que hoy el demócrata Biden afirma respetar el derecho a la migración y el respeto a los derechos humanos de los migrantes legales e ilegales, las ideas de seguir conteniendo a los migrantes desbocados siguen estando en la agenda política estadounidense.

Una forma más sutil de muros, lo hemos dicho aquí, es la promoción de los llamados muros virtuales. Aquí recordando la presión del expresidente Trump para por un lado seguir construyendo el muro físico, a la par de forzar al presidente mexicano para conformar el muro virtual humano conformado en principio, por más de 23 mil miembros de la Guardia Nacional, que se forzó desde el año 2019 con los costos políticos y económicos totalmente absorbidos por la administración mexicana. A cambio entonces, de no imponer unilateralmente los anunciados aranceles progresivos contra los bienes y servicios de exportación mexicana.

Esta política de muro virtual, sigue estando vigente ahora, con la administración del demócrata Biden. La Moneda de cambio es la donación o préstamos adelantados de vacunas contra el Covid-19.

A la par de lo aquí citado, están presentes las otras administraciones influyentes en eso de seguir construyendo el muro fronterizo. En este caso, nos referiremos al proyecto ya anunciado por el gobernador texano republicano Greg Abbott.

De acuerdo a lo publicado este 24 de junio en el diario New York Times, por Jorge Santibañez (Times en español):

[…] Esta semana, el gobernador de Texas anunció que construirá un muro en la frontera texana con México y dijo que asignaría 250 millones de dólares para su construcción.

Como para que no quedara duda de la motivación política detrás del anuncio, dijo también que con ese muro hará el trabajo que la administración Biden no hace, y días antes anunció que recorrería la frontera de la mano de Donald Trump quien hizo de la construcción de un muro en la frontera su principal mensaje en su primera campaña presidencial y uno de los más importantes en la segunda.

Más allá de que esos recursos, a pesar de ser casi el doble de los que Kamala Harris prometió a México como ayuda en el tema laboral, serían insuficientes para la construcción del muro, el anuncio deja en claro varios asuntos sobre los que es importante reflexionar.

El más evidente es que personajes importantes del partido republicano siguen viendo rentabilidad política en posiciones antiinmigrantes. De aquí a la próxima campaña presidencial en 2024 este discurso seguirá subiendo de tono y obstaculizando en la práctica cualquier solución racional y por supuesto una eventual reforma migratoria.

No solo fortalece a sus bases, algo que Trump hizo con maestría, sino que le resta fuerza a los demócratas, particularmente al gobierno de Biden a quien muestran blandengue e incapaz de controlar la frontera.

Por eso es tan desafortunado que la vicepresidenta Harris haya trivializado el tema.

Lo que la sociedad estadounidense quiere, tanto republicanos como demócratas y hasta los que están “en medio”, es que la frontera sea ordenada y que su gobierno sea capaz de decidir quién entra y quién permanece en su territorio. Ese es un deseo de todos y donde hay discusión es en los “cómo”.

Ideas son las que sobran. Muros, enviar a la guardia nacional, militarizar la frontera para un sector importante de la sociedad estadounidense son soluciones más efectivas que crear polos de desarrollo en la frontera o gestiones conjuntas, porque además, en el fondo, México no es un socio confiable […] Fin de cita del Times.

Un daño colateral que provocó la construcción del muro fronterizo desde la época de Clinton, fue que motivó la aparición del crimen organizado como facilitador de los cruces indocumentados con redes de hoteles, transportes, complicidad y corrupción de autoridades de ambos lados. 

Esto por medio de redes intrincadas de ‘polleros’ y ‘coyotes. Además, el incremento notable de los costos por usar dichas bandas para facilitar el llamado ‘tráfico de personas y de migrantes’, de tal forma, que hoy día es más rentable dicho tráfico comparado con el comercio de drogas y armas.

Lo que antes de ese muro costaba 300 dólares para cruzar a EE.UU. ayudado por un ‘pollero’ conocido y de confianza pasó a costar miles de dólares en manos del crimen organizado. Hoy se estiman costos por persona desde los dos mil dólares poniendo al migrante a pie de la linea fronteriza, hasta más de 7 mil dólares percápita si se llega a rebasar la línea de las 25 millas del interior.

Es evidente la relevancia de México en este tema. Aunque parezca una obviedad, la frontera tiene dos lados y usted seguramente se preguntará ¿Qué hace México? ¿Cómo contribuye a la solución o por lo menos gestión de lo que ocurre en la frontera en lo que toca a los flujos migratorios?

Usted ya sabe la respuesta. El gobierno federal no tiene en su agenda prioritaria la Real contención ni de sus propios migrantes, ni los llamados migrantes en tránsito desde la frontera de Guatemala hasta los puntos extremos de Tijuana hasta Matamoros en México…

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