Editoriales

Dialogando

Se tambalea Edgar Melhem y a punto de caer por su ineptitud

  • Además Melhem por su actuar y falta de tacto político ya no es confiable para el CEN ni para los tamaulipecos del PRI

Reflexiones a Edgar Melhem. 

Le escribo este texto como militante preocupado por el destino de Tamaulipas y de la militancia que aún queda en el PRI y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. 

Usted se percibe a sí mismo, como solución cuando se ha vuelto el problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del partido cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones están plagan su ejercicio en el Comité Directivo Estatal, y menciono las más notables:

En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

Aplaude la pluralidad, siempre y cuando no se promueva en el PRI.

Usted dice que no hay que preocuparse por el decremento de las preferencias en el electorado; pero es precisamente la falta de oferta política lo nos hace ir en decremento en la conservación de nuestra militancia desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la falta de oficio político y la fuga de militancia que usted justifica.

Usted manda el mensaje de que la Alianza “VA X Tamaulipas” debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “al PRI solo le va mejor”. Pero en su experiencia propia fue la razón de la debacle de la elección del 2021, provocada por su incapacidad de cabildear, negociar y construir acuerdos. Pero al mismo tiempo usted, como Presidente del PRI, intenta vender el capital que aún le queda al partido al mejor postor. Desde su perspectiva incongruente, busca exigirse le paguen un valor que no vale y le aplaudan cuando usted converja de manera particular con otras directrices discordantes con las del CEN. 

Usted reitera que “necesitamos consolidarnos hacia el interior cuando es usted quien destruye los diálogos hacia el interior”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, a los esfuerzos de ALEJANDRO MORENO que busca una consolidación de la Alianza “VA X México” para contar cancha más pareja de juego.

 

Usted dice que es indispensable impulsar a las nuevas generaciones, pero en su actuar jamás lo ha hecho la única carrera política que ha impulsado es la suya buscando no quedarse fuera del presupuesto.

Usted dice qué hay que abrir espacios cuando los pocos qué hay usted los acapara usando el presupuesto público para contratar empleados que le sirvan de servidumbre. 

Mi diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de vergüenza y de la más mínima culpa de cómo usted está contribuyendo a la desaparición del PRI. 

Usted dice que los problemas que enfrenta el PRI se deben a las dirigencias del pasado, a la ineficiencia y la corrupción de sus dirigencias que usted promovió donde se puede decir que co gobernó. 

Sin duda todo ello contribuye a la falta de rumbo y congruencia que le han permitido transitar.

Usted se aferra a continuar en la dirigencia del PRI cuando para lo único que la usado es para proveerse a sí mismo con dado es mediocres resultados. 

La revisión puntual de sus palabras y de su actuación revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ante la opinión pública, usted no habla que la situación del partido con usted al frente se pondrá peor. 

Usted piensa que el partido es de usted que nadie debe tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a dialogar. Así es usted se encierra en su monólogo sin querer ver la realidad y la necesidad de que usted renuncie a su cargo de dirigencia. 

Se muestra usted de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a PRI y a quien sea si le sirve para conseguir lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.

Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del PRI y de su militancia. 

Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que solo busca el desarrollo de Tamaulipas. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde debe reptar para obtener sus objetivos. 

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su situación de privilegio, o tienen algún problema personal, o un resentido. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por miles de priístas cansados de la rapacidad para desmantelar al PRI. 

Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que pudo dedicarse a construir en vez de destruir. Que podría darle mucho de vuelta al PRI pero opta por seguirlo ordeñando. 

John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para PRI, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.

Luis Enrique Arreola Vidal.

Por hoy es todo, en la próxima seguiremos dialogando del acontecer político tamaulipeco. 

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